A pesar de las promesas iniciales de que la obra pública no afectaría el patrimonio de los ciudadanos, las autoridades estatales expropian 3 terrenos para el Metro con el fin de avanzar en la infraestructura eléctrica de la Línea 6. El Gobierno de Nuevo León oficializó esta medida a través de un decreto publicado recientemente, donde se detalla la ocupación parcial de áreas ubicadas en el municipio de San Nicolás de los Garza. Esta acción contradice las declaraciones previas del mandatario Samuel García, quien aseguró en repetidas ocasiones que el proyecto del monorriel no requeriría tocar predios de particulares.
La realidad de la expropiación de terrenos en Nuevo León
Lo que comenzó como una administración que presumía de no afectar la propiedad privada ha dado un giro drástico. La expropiación de terrenos en Nuevo León se ha vuelto una herramienta recurrente para destrabar los proyectos de movilidad del estado. En este caso específico, el decreto establece que los predios son fundamentales para la ejecución de la obra denominada “LT Potencia Talleres”. Esta infraestructura consiste en la construcción y conexión de una subestación eléctrica de alta tensión, necesaria para que los patios y talleres de la zona de Citadel puedan operar correctamente.
La superficie total afectada en este nuevo paquete de expropiaciones suma 2 mil 622 metros cuadrados. Estos espacios, aunque identificados únicamente por sus expedientes catastrales (5819003020, 5819003167 y 5819003168), representan un golpe a la certidumbre jurídica que se había prometido a los vecinos y empresarios de la zona industrial. Es evidente que, ante la presión de los tiempos de entrega, el Gobierno de Nuevo León expropia propiedades privadas para evitar retrasos en la red eléctrica que alimentará a los nuevos trenes.
Mike Flores firma expropiaciones ante la ausencia de Samuel García
Un detalle que ha llamado la atención de analistas y ciudadanos es el cambio en la firma de estos documentos oficiales. Ahora es el Secretario General de Gobierno, Mike Flores, quien firma expropiaciones tras un acuerdo delegatorio emitido por el propio Gobernador el mes pasado. Mientras que al inicio de la gestión era Samuel García quien ponía su rúbrica en estos decretos, hoy es Flores quien asume el papel de “expropiador” oficial, cargando con la responsabilidad administrativa de estos procesos que han generado descontento en el sector privado.
¡El gobierno estatal rompe OTRA promesa! 🏘️ Autoriza tres nuevas expropiaciones para la Línea 6 del metro. 🏗️ Aunque Samuel aseguró que no tocarían propiedad privada, hoy los decretos de "¡Exprópiese!" avanzan en San Nicolás. 😒
🟠 Ni cómo creerle a MC.🤥 pic.twitter.com/chl36NBxAO
— La Sultana Informa (@sultana_informa) May 12, 2026
Este movimiento administrativo permite al mandatario estatal distanciarse visualmente de una medida impopular, mientras su mano derecha ejecuta las órdenes para que expropien los 3 terrenos para el Metro en puntos estratégicos. La zona de afectación se sitúa precisamente entre la subestación de los patios de Metrorrey y la subestación PV Monterrey, en los límites con el área industrial de Apodaca, lo que confirma que el trazo sigue avanzando sobre terrenos que originalmente se dijeron intocables.
Los predios expropiados en San Nicolás y el impacto en la Línea 6 ¡Expropian 3 terrenos!
El foco de estas acciones se concentra en los predios expropiados en San Nicolás, específicamente en las inmediaciones de la zona de La Fe y la estación Citadel. La ubicación no es casualidad; es el corazón logístico donde se concentrarán los talleres de mantenimiento. Sin embargo, la molestia radica en el cambio de discurso. Desde diciembre pasado a la fecha, se han expedido ya siete acuerdos de expropiación que afectan predios en Monterrey, Apodaca y San Nicolás, lo que demuestra una estrategia sistemática que va en contra del discurso original de Movimiento Ciudadano.
Las expropiaciones para la Línea 6 del Metro han pasado de ser un rumor a una realidad administrativa constante. Empresas y comercios locales han manifestado su preocupación, no solo por la pérdida de metros cuadrados, sino por el desquiciamiento que las obras y estas tomas de propiedad generan en la zona. Al final, el proyecto del monorriel avanza, pero lo hace sobre una base de promesas incumplidas respecto al respeto total de los terrenos particulares. Al día de hoy, el estado ya no oculta que, para terminar la obra, no pasa nada si expropian 3 terrenos para el Metro y los que sean necesarios para garantizar la potencia eléctrica del sistema.
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