Las obras del metro de Samuel continúan generando afectaciones en infraestructura clave de Monterrey. A los daños ya documentados en un ducto pluvial, ahora se suman riesgos en vialidades, un puente vehicular y un puente peatonal sobre el Río Santa Catarina. Especialistas advierten fallas graves, falta de reparación y omisiones por parte del gobierno estatal.

Metro De Samuel Genera Nuevos Riesgos En Infraestructura Urbana
Las afectaciones más recientes se localizan a poco más de un kilómetro del punto donde fue perforado un ducto pluvial durante trabajos previos. En esta zona, las obras del metro de Samuel avanzaron sin que se atendieran los impactos colaterales.
El puente vehicular de Pino Suárez, una gaza vial que conecta con Constitución y un puente peatonal, presentan daños visibles. Todos se ubican en el costado norte del Río Santa Catarina. De acuerdo con especialistas, estas fallas representan un riesgo constante para conductores y peatones.
En el sitio se observan banquetas “mordidas”, socavones y cimentaciones expuestas. No hay evidencia de trabajos formales de reparación por parte de autoridades estatales ni de Mota-Engil. La ausencia de acciones correctivas incrementa el peligro, sobre todo ante lluvias o mayor carga vehicular.
Daños En Puente Vehicular De Pino Suárez
En el puente vehicular, un tramo del lado oriente fue intervenido para permitir maniobras de maquinaria pesada. La constructora retiró parte de la banqueta y del barandal. El espacio quedó abierto y sin una solución definitiva.
Para evitar un deslave hacia el lecho del río, se colocó una viga de acero y una lámina. Sin embargo, esta medida es considerada provisional. Además, se realizó un relleno con tierra, sin compactación adecuada.
Especialistas advierten que esta solución improvisada no garantiza estabilidad. El material no sustituye el concreto retirado. Por ello, el riesgo de colapso persiste, especialmente durante la temporada de lluvias.
Socavones En Gaza De Constitución
Las obras del metro de Samuel también afectaron la gaza que conecta la Avenida Constitución con Pino Suárez. De los cerca de 180 metros de longitud, al menos 15 presentan hundimientos y socavones junto al paso vehicular.
Según un especialista, el problema se originó cuando se retiraron las losas que soportaban la carga del muro. En su lugar, solo se colocó tierra sin compactar. Esta práctica incrementa el riesgo de deslave.
El daño fue calificado como grave. El experto advirtió que, de no atenderse, la vialidad debería cerrarse. Con lluvias, el colapso sería una posibilidad real, afectando directamente la circulación en una zona estratégica.
Afectaciones En Puente Peatonal
Otro punto crítico se localiza en la base de un puente peatonal que cruza la Avenida Constitución. La cimentación quedó expuesta tras las obras.
El especialista consultado consideró esta intervención como una de las más graves. En lugar de recimentar, se rellenó con tierra y se colocó un tubo sin anclaje ni soldadura. La estructura depende de un soporte improvisado.
Si se presentan lluvias, el riesgo aumenta. El movimiento de la tierra podría comprometer la estabilidad del puente peatonal. Esto pone en peligro directo a quienes lo utilizan a diario.

Metro De Samuel, Obras Subcontratadas Y Falta De Supervisión
De acuerdo con fuentes estatales, algunos de estos trabajos habrían sido subcontratados. La obra principal está a cargo de la empresa Mota Engil. Sin embargo, los daños no fueron reportados al municipio.
Esta omisión recuerda el caso del ducto pluvial perforado meses atrás. En ambos episodios, ni el gobierno estatal ni la empresa notificaron formalmente las afectaciones. Para especialistas, esto no cumple con los protocolos básicos.
“Quitan concreto que sostenía la estructura y lo reponen con tierra”, señaló un experto. Además, indicó que los huecos fueron rellenados sin compactación ni refuerzo estructural.
Metro De Samuel Sin Propuesta Clara De Solución
A pesar de la gravedad de los daños, no existe una propuesta pública de solución. El metro de Samuel avanza, pero las reparaciones quedan pendientes. Esto genera incertidumbre entre quienes transitan por la zona.
Las barreras plásticas naranjas solo delimitan el paso. No resuelven el problema de fondo. Las cimentaciones siguen expuestas y los socavones continúan visibles.
Especialistas coinciden en que la falta de intervención técnica adecuada puede derivar en incidentes mayores. El riesgo no es hipotético. Es una consecuencia directa de obras mal ejecutadas y sin seguimiento.
Omisión Del Gobierno Estatal
Los trabajos de la Línea 4 provocaron daños visibles, un socavón en una gaza cercana y la exposición de la cimentación de un puente peatonal. Ante esta situación, el gobierno estatal reiteró que habrá reparaciones, pero nuevamente evitó establecer plazos concretos.
Las autoridades estatales argumentaron que se trata de “obras inducidas” propias de una construcción de gran magnitud. También señalaron que la empresa responsable deberá cubrir los costos. Sin embargo, la falta de fechas y la nula respuesta de Mota-Engil mantiene la incertidumbre para los conductores y peatones que transitan diariamente por la zona.
Este caso se suma a antecedentes recientes. En octubre pasado se documentaron daños a un pluvial cercano, para los cuales se prometió una solución técnica antes de que terminara noviembre.
Esa remediación sigue pendiente, a la espera de estudios técnicos. Mientras tanto, el avance acelerado del metro de Samuel, impulsado por compromisos rumbo al Mundial, continúa acumulando afectaciones.
Para la ciudadanía, el problema ya no es solo el daño, sino la repetición de promesas estatales sin respuestas claras ni resultados visibles.
Riesgos Persistentes Para La Ciudad
Los nuevos daños se suman a un historial de afectaciones vinculadas a esta obra. Cada incidente debilita la confianza en la gestión del proyecto. Además, expone a la ciudadanía a riesgos evitables.
La infraestructura urbana requiere soluciones técnicas, no parches temporales. En el caso del metro de Samuel, la falta de respuestas claras agrava el problema. Las vialidades dañadas siguen abiertas.
Mientras no se atiendan de fondo estos puntos críticos, el riesgo para la ciudadanía permanece. Conductores y peatones continúan transitando por zonas inestables. El costo de la omisión estatal podría ser alto.
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