El edificio de Fuerza Civil de Samuel García registra serias fallas estructurales tras sufrir una grave inundación. Los apagones en el edificio de Fuerza Civil y las instalaciones eléctricas provisionales ponen en riesgo las labores policíacas. Esta obra costó más de 500 millones de pesos, pero la pésima planeación del gobierno naranja no garantizó su funcionamiento y afecta la seguridad pública estatal.

El edificio de Fuerza Civil de Samuel García sufre fallas
Un grave incidente hidráulico evidenció las pésimas condiciones en que opera la nueva sede policial en Morones Prieto. Una tubería rota en los sanitarios del piso 8 generó una corriente de agua insostenible. En consecuencia, el líquido descendió rápidamente y destrozó varios pisos de la estructura estatal.
El desastre alcanzó las áreas operativas clave de la corporación y causó daños considerables en el equipo. Además, errores en los trabajos de fontanería provocan severas filtraciones y colapsos de techo en varios niveles. Esta lamentable situación demuestra la ligereza con la que las autoridades estatales entregan sus proyectos inconclusos.
Personal de la corporación labora entre cortes de energía y problemas estructurales en la Avenida Morones Prieto diariamente. Los trabajadores sufren por la falta de servicios básicos bien planificados en sus áreas de trabajo. La negligencia gubernamental convierte a este espacio millonario en un lugar disfuncional e inseguro.
El edificio de Fuerza Civil de Samuel García genera riesgos
Las fallas en la edificación van más allá de los problemas con las tuberías principales. Apagones continuos afectan las labores operativas por operar con instalaciones eléctricas provisionales desde su apertura. El inmueble carece de un suministro definitivo de luz y depende de conexiones improvisadas de alto riesgo.
Esta mala gestión impacta directamente en las reuniones semanales de la Mesa para la Construcción de la Paz. Instalaciones incompletas comprometen la efectividad de las fuerzas de seguridad estatales y federales en el estado. Resulta inaceptable que la sede encargada de proteger a los ciudadanos colapse por negligencia oficial.
Las quejas de los trabajadores expone la frustración del personal ante los constantes engaños publicitarios del Ejecutivo estatal. La administración pública prefirió la foto de inauguración antes de entregar una sede funcional para desarrollar las funciones de seguridad que necesita la ciudadanía.
El edificio de Fuerza Civil retrasa la seguridad en el estado
El deterioro prematuro de la obra tiene repercusiones directas en el calendario de trabajos en curso. La falta de luz definitiva y agua controlada retrasan de nuevo los plazos de entrega de la edificación. La empresa constructora mantiene en incertidumbre la habilitación de los niveles superiores del rascacielos.
Por si fuera poco, el Gobierno del Estado oculta el nombre de la empresa encargada de las obras. Las autoridades invocan motivos de seguridad para no transparente el gasto de 500 millones de pesos. Esta falta de rendición de cuentas incrementa las sospechas de corrupción e irresponsabilidad administrativa.
La ciudadanía regiomontana está harta de la simulación y del derroche en obras de mala calidad. La prioridad del gobierno naranja debe centrarse en solucionar fallas y dejar de gastar en propaganda mediática.

Cuestionan fallas en el edificio de Fuerza Civil
La cadena de negligencias pone en evidencia el poco compromiso oficial con las corporaciones de rescate e inteligencia. Los problemas de luz en el edificio de Fuerza Civil complican el monitoreo de las cámaras estatales. Del mismo modo, el peligro de fugas e inundaciones en el edificio mantiene en alerta constante a los empleados.
Por su parte, las fallas en el edificio de Fuerza Civil confirman el fracaso de la gestión en infraestructura. Las obras del gobierno de Samuel destacan por su prisa mediática y su deficiente calidad técnica. La población exige sanciones ejemplares contra los contratistas y funcionarios responsables de esta costosa negligencia.
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