Un censo forestal independiente reveló graves irregularidades en el financiamiento del histórico paseo de Monterrey. El proyecto de Reforestación Extrema incluyó la facturación de árboles que ya existían previamente en la Alameda Mariano Escobedo. La falta de transparencia en el uso del dinero público afecta directamente al medio ambiente y a la confianza ciudadana. Los datos indican que millones de pesos se pagaron por ejemplares que nunca fueron plantados en la zona.
Opacidad Financiera Debilita El Rescate De La Alameda
El manejo de recursos para la regeneración del parque central de Monterrey ha quedado bajo sospecha. La organización Reforestación Extrema tomó el mando de las obras tras un acuerdo con el Gobierno estatal. Este convenio permitió que las aportaciones de empresas privadas se entregaran directamente a la asociación. Al no pasar por la Tesorería, el dinero se utilizó con una discrecionalidad que impidió la vigilancia adecuada.
Durante casi dos años, los detalles sobre estos gastos se mantuvieron ocultos a la opinión pública. No fue sino hasta finales de 2025 que se liberaron miles de facturas tras constantes presiones legales. El análisis de estos documentos muestra un gasto total que supera los 40 millones de pesos. Sin embargo, los resultados visibles en el terreno no corresponden a las inversiones millonarias reportadas en el papel.
Las anomalías detectadas suman al menos 26 millones de pesos destinados a la compra de vegetación de gran tamaño. Según los reportes, se adquirieron 147 ejemplares de 15 pulgadas de diámetro a precios muy elevados. Cada unidad se facturó en más de 177 mil pesos, pero su presencia en el sitio es nula. Estas inconsistencias sugieren un beneficio indebido a proveedores específicos vinculados entre sí.
Reforestación Extrema Y El Convenio Con Medio Ambiente
La llegada de esta asociación al proyecto de la Alameda cambió la dinámica administrativa de la obra. Originalmente el municipio de Monterrey, durante la gestión de Luis Donaldo Colosio, inició la arborización, pero luego cedió el control a la organización civil. Este movimiento contó con el respaldo de la Secretaría de Medio Ambiente en turno. El objetivo era agilizar la compensación ecológica que las empresas deben realizar por sus proyectos industriales.
No obstante, el mecanismo de entrega directa de fondos eliminó los candados de rendición de cuentas habituales. La asociación reportó haber plantado más de 300 piezas nuevas en la superficie de seis hectáreas. El problema reside en que los ejemplares más costosos no se encuentran en ninguna de las secciones asignadas. Por el contrario, se utilizaron plantas mucho más económicas de solo dos o tres pulgadas.
La mayoría de los árboles de gran porte que hoy vemos en el parque ya estaban ahí desde hace años. Las imágenes de archivo y los mapas digitales confirman que la vegetación monumental es anterior al proyecto. En consecuencia, se facturaron árboles como si fueran adquisiciones recientes cuando en realidad son patrimonio antiguo. Esta práctica engañosa distorsiona el impacto real que el programa tuvo en el medio ambiente local.

Auditoría Ciudadana Confirma La Ausencia De Árboles Nuevos En La Alameda
Para verificar la situación, se realizó una medición exhaustiva de los 611 individuos arbóreos que habitan el parque. El conteo determinó que los ejemplares de 15 pulgadas facturados simplemente no existen en los registros físicos. Solo se localizaron 11 árboles con esas dimensiones, pero todos estaban presentes desde hace décadas. La discrepancia entre las facturas y la realidad física es absoluta y difícil de justificar.
Además de los faltantes, se detectaron sobrecostos en servicios complementarios esenciales para la supervivencia forestal. Se pagaron sumas exorbitantes por pipas de agua destinadas al riego de la Alameda durante los meses críticos. Cada servicio de pipa se cobró a casi 14 mil pesos, una cifra que rebasa los estándares comerciales. Estas facturas fueron emitidas por empresas que comparten lazos familiares con los proveedores principales.
El estudio también reveló que la vegetación plantada recientemente es de menor calidad a la prometida. La asociación utilizó ejemplares pequeños que requieren mucho más tiempo para brindar beneficios ambientales significativos. Mientras tanto, el dinero que debió usarse para transformar el entorno parece haberse diluido en trámites administrativos opacos. La salud del ecosistema urbano de Monterrey es la principal perjudicada por estas acciones.
Implicaciones Para El Futuro De La Alameda Y El Medio Ambiente
El caso de la Alameda sienta un precedente peligroso para otros proyectos de conservación en la entidad. Si las organizaciones civiles pueden manejar recursos públicos sin transparencia, el riesgo de simulación es constante. Se requiere una reforma que obligue a publicar cada contrato relacionado con la mejora de áreas verdes. Solo el escrutinio social puede garantizar que el dinero destinado a la tierra rinda frutos reales.
Los ciudadanos exigen que se reponga la masa forestal que fue cobrada pero no entregada al parque. Es fundamental que las autoridades actuales realicen un peritaje técnico para determinar las responsabilidades legales. No basta con señalar el error; se debe recuperar el patrimonio de los regiomontanos invertido en este paseo. El medio ambiente no puede ser utilizado como una herramienta para el lucro personal o institucional.

Un Nuevo Modelo De Gestión Para La Alameda
La recuperación definitiva de este espacio emblemático necesita una visión alejada de los convenios discrecionales. La Alameda requiere una administración donde participen académicos, vecinos y autoridades en un consejo abierto. Este modelo permitiría vigilar que cada peso invertido se traduzca en una sombra real para los caminantes. La transparencia total es el único camino para devolverle el esplendor a este pulmón citadino.
La restauración ambiental debe basarse en la ciencia y no en intereses de facturación empresarial. Es necesario plantar especies nativas que se adapten al clima extremoso de la región sin costos inflados. Mientras las investigaciones continúan, los usuarios del parque siguen esperando la densa arboleda que les fue prometida. La Alameda merece respeto como el sitio histórico y natural más querido de Monterrey.
ArrayEl organismo Reforestación Extrema aseguró haber plantado árboles de lujo en la Alameda, pero un censo confirmó que es mentira.
— La Sultana Informa (@sultana_informa) February 16, 2026
🌳 Nuevo León pagó 26 millones de pesos por piezas que no están o que ya tenían décadas en el parque. ⁉️
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